MM:
El músico y poeta Archivaldo García siempre se ganó la vida
como empleado público y componía en la oficina en sus ratos libres.
Se pasaba el día componiendo. De carácter apocado, asustadizo, obsesivo,
reprimido y maniático, fanático del orden y la limpieza, Archivaldo
fue un hijo ejemplar y un alumno ejemplar, pero más que nada era un extraño
ejemplar. Atribuía su obsesión de ordenar y archivarlo todo a la
influencia premonitoria de su propio nombre de pila "Archivaldo", y
no era el primer caso en su familia de un nombre premonitorio; su abuelo se llamaba
Premonitorio García. Archivaldo fue criado por dos tías solteras,
beatas y rigurosas que toda su vida lo previnieron contra los peligros del mundo
y las malas mujeres. También los nombres de sus tías encerraban
un cruel designio, se llamaban Esther y Liza, y de apellido Castro. Archivaldo
nunca había logrado que alguna mujer le prestara atención hasta
que conoció a Angélica Pura Castex. Pero ella luego de un par de
encuentros con Archivaldo resolvió recluirse en un convento de Carmelitas,
que le resultaba mucho más divertido. Entonces Archivaldo le solicitó
que reanudaran el vínculo en una fervorosa canción que le envió
por telegrama colacionado. En esta canción se destaca el estilo empleado...
el estilo empleado público.
Formación: Carlos
Núñez Cortés: tubófono
parafínico cromático Carlos López Puccio: latín Daniel
Rabinovich: bass-pipe a vara Jorge
Maronna: dactilófono JM:
Vuelve a mí, no volverá a ocurrir y he de amarte con pasión
tan juvenil que ya nunca haz de tener ganas de huir de este humilde funcionario
del registro civil. Mientras
sello documentos insensatos mi trabajo con el sello ya no aguanto paso el
día contemplando tu retrato cuatro por cuatro, fondo blanco. Y
admirando tu rostro y tu hermosura me sacuden pensamientos inconexos el
color de tus ojos, tu estatura, tu domicilio, tu ocupación, tu sexo. Vuelve
a mí, no volverá a ocurrir no te haré esa cosa nunca más fue
un impulso, no lo pude resistir cumpliré con mi promesa ya verás. Recuerdo
todas tus señas particulares la impresionante belleza de tu pecho y
recuerdo entre sollozos y pesares la impresión de tu pulgar derecho. Si
tú quieres táchame de delirante tacha de absurda esta pasión
tan honda quiero ser tu novio, esposo, amigo, amante... táchese lo
que no corresponda. Vuelve
a mí, no volverá a ocurrir no te haré esa cosa nunca más fue
un impulso, no lo pude resistir nunca más te sellaré allí
detrás!
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