(Ataca Obertura)
Quince
criollos cabalgan en busca de Eleuterio Manzano, un caudillo como pocos. Hombre
reservado y taciturno, nadie supo nunca si Manzano estaba triste o alegre, si
estaba con los unitarios o con los federales. Si estaba o no estaba. Era hombre
de pocas palabras: “cuchillo”, “vino”, “venga mi
negra”... Jamás olvidaba sus promesas, y a veces hasta las cumplía.
Eleuterio Manzano supo vender caras sus derrotas... y así se fue haciendo
una posición. Ahora han puesto precio a su cabeza pero, como usa sombrero,
no se les ve la etiqueta. Hoy vamos a contar la verdadera historia de su captura,
la gesta de los quince valientes que un día partieron detrás del
rastro de Eleuterio Manzano.
(Coro
boca chiusa)
Los
quince criollos cabalgan en silencio. Las guerras de la Independencia han terminado,
pero no cesa el clamor de la guerra civil. Los quince criollos cabalgan en silencio…
Han perdido la caballada a mano de los indios, pero siguen unidos por el mismo
ideal, unidos por la misma misión y unidos porque todos montan sobre el
mismo caballo. El sufrido animal soporta el esfuerzo, sin una palabra de reproche.
(Milonga)
CORO: ¡Quién usurpó tu epopeya
caballito, caballito
criollo!
Soportas quince jinetes
y sus órdenes altivas
me imagino
lo que piensas
de sus madres respectivas.
MM:
Tienen un caballo más... pero lo guardan de refresco.
(Vidalita)
Son
quince criollos, quince historias. Delante de los demás, aferrado como
puede al cogote del caballo, va el rastreador Antenor Vituperio. Hace tres años
le hicieron oler una bota de Eleuterio Manzano, y desde entonces no come ni duerme...
no come ni duerme buscando el rastro.
(Triunfo)
Detrás
de Antenor, el valiente capitán Saturnino. Con los ojos entrecerrados se
recuerda en la batalla de Costurón del Camote, lanzándose al galope
contra el enemigo, al grito de:
DR:
¡Que me sigan los que quieran, victoria o muerte...!
MM:
Todavía le parece escuchar a sus espaldas el bramido de sus hombres...
CORO:
¡Mi Capitán buena suerte!
DR:
ja, ja, ja, claro y se fueron, lo dejaron sólo al tipo, en la retamarcha,
atrás, en la retamarcha, retama … solo…
MM:
¿Solo dónde?
DR:
En al retaguardia.
MM:
Y están los demás...
(Vidalita)
...los
bravos sin nombre, los héroes anónimos: el morocho de bigotes, el
de la cicatriz, el de la blusa de broderie... Cerrando la marcha, donde el borde
posterior del caballo se asoma al vacío de la pampa, va el Sargento Floreal,
aferrado a la cola del animal. Son quince criollos.
(Zamba)
CORO: Son duros en apariencia
pero por dentro dulzones,
por eso
los bautizaron:
...los quince melones.
MM:
Los quince criollos cabalgan en silencio en busca del enemigo.
(Ritornello)
Pero
hay algunos que no están, como Cornelio Argüello. En la Posta de Guanaco
Mocho le habían propuesto a Argüello que se incorporara y él
quiso incorporarse... pero se volvió a caer y pidió más vino.
Tampoco está Filomeno Báez.
(Gato)
En la villa
de Remezón del Pavo ha desertado, enredado en las faldas de una dama. Trataron
de desenredarlo, pero la falda era de encaje y no podían perder más
tiempo.
(Gato)
CORO: El amor arde en el pecho,
igualito que el alcohol
El alcohol
cura las heridas,
igualito que el amor
El amor embriaga al hombre,
igualito que el alcohol
y el alcohol lo debilita,
igualito que el amor.
Algunos hasta confunden
el vino y la mujer bella,
llevan su amada
a los labios
y se acuestan con la botella.
(Ritornello)
MM:
Los quince hombres cabalgan en silencio en busca del escondite de Eleuterio Manzano.
Aquí y allá, los perros ladran a su paso, mientras... no paren…
(lo interrumpen)
(Milonga)
CORO: ¡Quién usurpó tu epopeya,
perrito, perrito
criollo!
Algún día harán tu estatua
con los más
lujosos mármoles,
y aunque te ignoren los campos
no han de olvidarte
sus árboles.
MM:
El arsenal es muy magro.
(Triunfo)
El
traficante Rosales les había prometido armas largas, y les envió
quince garrochas. El embajador Mc Millan les ofreció cañones, pero
con la condición de que no los usaran con fines bélicos. El mismo
Capitán Saturnino lleva solamente aquel inseparable puñal de mango
de plata con incrustaciones de marfil... clavado en la espalda. El que va detrás
del capitán, lo usa para colgar la cantimplora.
(Triunfo)
DR: Tal vez la valiente tropa
tan pobre, tan desarmada
por poco
tiempo resista.
Sólo algunos de ellos tienen
escopetas recortadas...
recortadas de una revista.
MM:
Sin embargo, a sus vidas las han de vender muy caras...
CORO:
Combatiendo con cuchillos,
tenedores y cucharas.
(Ritornello)
MM:
En la última batalla, en Potrero de los Bagres, habían ocultado
el único cañón que les quedaba con ramas y hojas... y se
lo comieron las hormigas... este fenómeno suel… ¡no! (lo
interrumpen)
(Milonga)
CORO: ¡Quién usurpó tu epopeya,
hormiguita, hormiguita
criolla!
Tú, que poblaste la pampa,
diminuto animalito,
Dios
bendiga tu constancia
y conserve tu apetito.
(Ritornello)
MM:
Los quince hombres cabalgan en silencio buscando el escondite de Eleuterio Manzano.
De pronto...
CORO:
¡Ahhh!
MM:
¡Nuestro hombre anda cerca!
CORO:
¡Ahhh!
MM:
¿Eleuterio Manzano?
CORO:
¡Ahhh!
MM:
Eleuterio no sé, pero sus botas seguro.
(Ritornello)
MM:
Allí, delante de los quince criollos en medio de la pampa, una tranquera
y un cartel desteñido por el tiempo: “Granja La Nutritiva”.
MM:
¡El cobarde se ha escondido en la granja!, ¡Al ataque mis valientes...!
CNC:
(llamada de clarín que degenera en cacareo)
MM:
¡Al ataque, a tomar la granja! y los quince hombres irrumpen en la granja
al galope. Una vez adentro...
(Malambo)
...
un puñado de mujeres, ancianos y niños son dispersados fácilmente.
Sólo encuentran resistencia al tratar de tomar la letrina. Con un tronco
improvisan un ariete con el que tratan de derribar la puerta. Desde adentro la
enérgica voz de un anciano contesta: ¡¡¡Ocupado!!!
(Payada)
JM: Saturnino apura al viejo
y le dice con fiereza
¡salga
inmediatamente!
DR+CNC:
¡Entre usted... si es tan valiente!
se escucha la voz sonora
JM:
Por fin sale, a las dos horas,
doblegada su entereza.
Nadie esperó
tal bravura
ni semejante dureza...
(Malambo)
MM:
Ya están por dejarlo ir, cuando Antenor, el rastreador, se arroja a los
pies del viejo y comienza a olfatear sus botas. Al fin, dice con frialdad profesional:
“Este es Eleuterio Manzano”
(Coro
boca chiusa)
En seguida se forma el pelotón de fusilamiento. El capitán Saturnino
se acerca a Manzano y le dice: “puede pedirme la última gracia”
y el reo le pide que imite a un mono. Por fin, el capitán le venda los
ojos a Manzano, le recuerda sus derechos y le previene que todo lo que diga podrá
ser usado en su contra.
Apunten...¡¡¡Fuego!!!
El silencio de la pampa es la única respuesta. Ocho hombres desconcertados,
rodilla en tierra, apuntan al pecho de Manzano...con cuchillos y tenedores. El
Capitán Saturnino, con hidalguía, suspende la ejecución.
(Silbido)
Más
tarde en su tienda de campaña, redactando el parte de la acción,
Saturnino le pregunta al Sargento Floreal: “Sargento, Sargento ¡Sargento!”
DR:
Ordeñe.
MM:
“¿Cuántas bajas, Sargento?”
DR:
Dos bajas, mi Capitán... cuatro, más bien flacas...¡pero las
demás están buenísimas!
MM:
Y ahí estaban las hermosas criollitas...las que supieron... (lo interrumpen)
(Milonga)
CORO: ¡Quién usurpó tu epopeya,
criollita, criollita
criolla
(Chacarera)
MM:
Esa noche se organiza un baile para festejar la victoria.
DR:
Ya se atraen con la vista
se enamoran en el acto
CORO:
ya susurran al oído
y luego pasan al tacto
DR:
Unos van a la espesura
otros yacen sobre el pasto
CORO:
como la granja es pequeña
los catres no dan abasto.
DR:
Y aquí se acaba esta historia
de valor a troche y moche
CORO: ojalá le haya gustado
hasta siempre, buenas
noches.