JM:
Dígame usted compañero...
dígame usted compañero
y conteste con prudencia
cual es la mansa presencia
que puebla
nuestras praderas
y en melancólica espera
con abnegada paciencia
nos da alimento y abrigo
fingiendo indiferencia.
DR:
Muy bien, ¿yo? Pero si no tengo ni idea
No
me asusta el acertijo...
no me asusta el acertijo
y ya mi mente barrunta
por donde viene la punta de la, de un, de esa... tan difícil historia
la destreza y la memoria
son buenas si van en yunta
no se ofende si
le pido
me repita la pregunta.
JM:
Nómbreme usted el animal
nómbreme usted el animal
que no es toro ni cebú
DR:
¡La vinchuca!
JM:
Que pa' ayudar la salud
y pa' que a usted le aproveche
le da la
carne y la leche
en generosa actitud
tiene cola y cuatro patas
y
cuando muge hace múu
DR:
La vinchuca cuando muge hace ¡vinchú! ¡vinchú!
No
me asusta el acertijo...
no me asusta el acertijo
porque a mí...
no me asusta el acertijo
¡la vaca!
JM:
Que lo diga rimando.
DR:
Que vaya arimando, ah! rimando
DR:
Ya le rimo la respuesta...
ya le rimo la respuesta
que de la
duda nos saca
el animal que usted dice tiene por nombre la vaca.
JM:
Me extraña mucho, compadre
me extraña mucho, compadre
que sea tan ignorante
una payada brillante
octosílabos precisa
en el final finaliza
y empieza por delante
debe tener ocho versos
y ser de rima elegante.
DR:
Le contesto en ocho versos
le contesto en ocho versos
así
su enojo se aplaca
el error que usted me achaca
no es error ni es para
tanto
en octosílabos canto
con rima que se destaca
con elegancia
lo digo
sin hacer tanta alharaca.
JM:
y... ¿y el animal ?
DR:
¡Ah!
¡La vaca!