DR: Cuando
te veo
me late el corazón
cuando te veo
me late el corazón
cuando no te veo
también me late
¡qué suerte!
¡qué suerte!
¡Con
esta canción gané el premio de la Sociedad de Cardiología!
LP:
Yo soy el que mejor conoce a Manuel Darío, he sido su representante todos
estos años. Lo que más me atrae de sus canciones es su riqueza en
concepto; en concepto de mi porcentaje. Es asombroso su éxito en general,
pero quienes más lo comprenden son los jóvenes, los muy jóvenes:
de cuatro a seis años.
DR:
Yo nací en el seno de una familia muy humilde, en casa éramos muy
pobres, y tuve que empezar a trabajar siendo muy pequeño; desde entonces
ya componía pequeñas canciones
bastante geniales, la verdad;
uno de mis primeros trabajos fue en un puestito de venta de frutas y verduras,
y una de mis primeras canciones decía:
Vuelvo a ti tras larga
espera
¡Pera, jugosa la pera!
Mientras componía
las canciones, vendía la mercancía... eran peras.
Ven
a mí,
de mi mano tómate
¡Tomate, tomate!
Esta
lluvia a mí me empapa
¡Lluvia!
A
veces me equivocaba, también.
Pero la verdad es que yo soy lo que soy,
tengo el éxito que tengo gracias a tanta gente que creyó en mi talento;
por ejemplo en casa tuve muchísimo apoyo de mis padres
Mis padres
MM:
Nosotros somos los padres de Manuel Darío (abrazado a Maronna)
CN
: Y yo soy la madre.
MM:
No, hubo un pequeño error
nosotros somos los padres de Manuel Darío
no, lo que pasa es que está oscuro
CN:
Josecito me decía cuando era chiquito, pobre, me decía
bueno,
para mí siempre va a ser Josecito, ¿eh?, no "Manuel Darío",
como le dicen ahora
me decía: "mamá, me encanta tocar
la guitarra", oh, se pasaba el día practicando, ¡ay!: "cuando
sea grande quiero ser cantautor, cantautor", me decía
en aquel
entonces era un sueño imposible.
MM:
Sí, sueño imposible
en casa ninguno podíamo dormir.
CN:
¿Te acordás, viejo, cuando cumplió quince años? Vos
mismo le regalaste su primera guitarra
MM:
Sí, se la quité, y la regalé.
DR:
Sí, mis viejos me apoyaron siempre muchísimo. Mamá es la
de barba. Ella me dice Josecito porque me llamo José, "Manuel Darío"
es mi seudónimo. Manuel Darío: como el poeta, el de las rimas de
"Bécket": "Y yo que la llevé al río creyendo
que era mozuela", "Ser o no ser, esa es la cuestión"
y tantas otras compuso.
Hubo mucha gente que creyó en mi talento,
como mi primera maestra, la señorita Cristina, ella también creía
en mí.
JM:
Manuel Darío era un niño muy especial; ya de pequeño se destacaba
de los demás
era muy burro.
DR:
La señorita Cristina
cómo me comprendía, jamás
me reprochó que faltara a clase, es más, me pedía que faltara.
Cómo lloró cuando repetí primer grado.
JM:
Ay, sí, pero pobrecito, cómo sufrió
jamás lo
pudo superar
el primer grado.
DR:
La primera maestra, el primer amor imposible, y así fue, ella estaba enamorada
de mí a pesar de la diferencia de edad
yo era mucho mayor. Y cuando
estaba a punto de pasar a segundo grado tuve que optar: la música o seguir
mis estudios
JM:
¡La música, la música!
DR:
La señorita Cristina me impulsó a seguir con la música porque
creía en mi talento. Al principio las cosas me fueron muy difíciles,
pasé hambre, pero de a poco empecé a vender algunos discos, después
vendí la radio de papá, el reloj
uno de mis primeros éxitos
fue "Esa mujer me hace sufrir", todavía hay gente que lo recuerda
LP:
Y sí, hay gente muy rencorosa
DR:
Esa mujer me hace sufrir
ante su vista
quiero hablarle y no puedo
quiero hablarle y no puedo
esa mujer me hace sufrir
esa mujer
es
mi dentista
LP:
No se puede negar que Manuel Darío sabe conmover a su público; tiene
muy claros sus objetivos: sus canciones tristes son para llorar, y sus canciones
alegres... también son para llorar.
DR:
Al principio los críticos no me comprendían, pero con el tiempo
me han ido aceptando cada vez más; sin ir más lejos, el crítico
de la Gaceta del Espectáculo elogió la calidad y la cantidad de
mi producción.
LP:
Dice el crítico: "En su obra la cantidad no va en desmedro de la calidad,
todo lo contrario: va en desmedro. Su capacidad de producción es asombrosa,
trabaja constantemente, como si no pudiera dejar de componer; y uno se pregunta:
¿no podría dejar de componer?"
DR:
Te quiero más que a mi vida
mi vida, eres tú
pero si
mi vida eres tú
y yo te quiero
más que a mi vida
quiere
decir
que te quiero más que a ti misma
Qué
filosófica esta canción ¿eh? ¡yo no la entiendo!
Con la siguiente canción conquisté el mercado de los Estados Unidos.
Me
enamoré en Ohio
a lo lejos canta un gallo
shalalalá la la
Bella muchacha de Texas,
¿por qué te vas y me "dexas"?
shalalalá la la
Pero la mujer de Nevada
es la más agraciada,
shalalalá
la mujer de Connecticut
es la más... eclécticat
shalalalá
y la mujer de Utah...
¡también!
JM:
Sí, sí, sí, claro, por supuesto, me acuerdo muy bien de ese
muchacho. Él vino a verme a mi consultorio, yo soy psiquiatra, y lo encontré
muy mal, muy transtornado.
DR:
Y justo en el momento de mayor éxito, cuando todo me iba bien, había
conquistado los Estados Unidos, también había conquistado Norteamérica...
me empecé a sentir mal, cada día peor, una cosa horrible, no comía,
no dormía, me sentía vacío por dentro: eso es porque no comía.
Tenía miedo de estar volviéndome loco, de ser un caso de asma, o
doble personalidad o algo así... pero el doctor Pérez Osorio me
tranquilizó por completo.
JM:
¿Doble personalidad? No, no, para nada.... él no llegaba ni a una
personalidad. Vea, mi tratamiento consiste, en una primera etapa, en muy simples
ejercicios para poner la mente en blanco y no pensar en nada.
DR:
Se ve que no me vio tan mal, porque me dijo que conmigo esa primera etapa no iba
a ser necesaria.
JM:
Es que mi teoría sostiene que la mayoría de las personas usa solo
la mitad de su poder mental, es decir, desaprovecha el cincuenta por ciento de
su poder mental.
DR:
Me dijo que yo era un superdotado...
JM:
¡Desaprovechaba el cien por ciento!
DR:
Contando entonces con un diagnóstico favorable del Doctor Pérez
Osorio le llevé mis canciones al gran académico, profesor y catedrático
López Jaime
MM:
¡Oppenheimer! Sí, por favor, yo me llamo Franz Oppenheimer, soy profesor
superior de música, de armonía, composición y contrapuncto;
he sido premiado en música sinfónica, y en ópera y ballet
condecorado... o sin decorado, es lo mismo... jo jo jo... claro, porque, lo explico...
con-decorado y sin-decorado... ja ja ja. Manuel Darío está un poeta
muy... ¿cómo se dice?... muy espontáne... no: muy espantoso,
pero su música está fuero de la común... que no se abunda...
eh, no: ¡qué nauseabunda!
DR:
El profesor López Jaime reconoció que mis canciones llegan al alma,
que mis recitales no hay que pensarlos, hay que sentirlos.
MM:
En efecto, fui a uno de sus recitales... y realmente... lo siento.
DR:
Yo le confesé que tocaba y componía de oído; pero bueno,
muchos inspirados compositores populares no saben escribir música.
MM:
¡Por lo menos saben escribir su nombre!
DR:
A medida que le cantaba mis canciones me di cuenta que el profesor se iba emocionado
visiblemente; hasta me pareció ver dos lágrimas que querían
escaparse de sus ojos...
MM:
Bueno, eh, lágrimas escaparse no... Yo me quería escapar.
DR:
Por fin le pregunté: profesor ¿qué opina de mí como
cantautor? y él me aconsejó firmemente que siguiera cantando.
MM:
Ah, sí, yo le dije: usted debe cantar... donde nadie lo escuche. Usted
debe cantar para usted mismo; porque yo a usted, más que como cantautor,
lo veo como "auto-cantor".
DR:
Bueno, ha llegado el momento de la despedida, les quiero agradecer muchísimo
el homenaje que me han brindado, el cariño y la comprensión de todos
ustedes para conmigo, realmente estoy muy emocionado; los quiero mucho, se lo
digo de verdad, lo siento no solo como persona, sino como ser humano; lo que siento
se resume en una palabra: mil gracias... dos mil gracias. Antes de terminar quiero
presentar a mis músicos: Carlos Núñez, te presento a Jorge
Maronna; Jorge Maronna, te presento a Carlos López Puccio; Carlos Núñez,
Carlos López Puccio. Es la primera vez que tocan juntos.
Voy a terminar
entonces, como les decía, con un estreno absoluto para todos ustedes, mi
última canción, que espero marque un "jito" en mi carrera
de cantautor; con esta canción quiero dejar atrás una etapa juvenil,
quizás un poco pueril, para entrar de lleno en una etapa "maduril",
de mayor audacia en la temática de mis canciones, porque yo creo que hasta
el amor se ve comprometido en estos tiempos por los problemas que aquejan al hombre
moderno.
Tanto
dolor hay en el mundo,
guerra, muerte, destrucción,
shalalalá
y tú no quieres hablar
shalalá
conmigo
tú no
quieres
shalalá
tú no quieres
shalalá
conmigo.
Po
po pobreza por aquí,
mi mi miseria por allá,
ca ca cantando
las denuncio,
shalalalá.
Soy el más grande soñador
shálala
en medio de un mundo estúpido;
shalalalá
soy el más grande,
shalalá
en un mundo estúpido;
shalalalá;
¡Soy el más grande...
shalalalá
...estúpido!
Coro:
Es tú pi do.