Humor con humor se paga
Rev, Hortensia, mayo de 1984
Podrían haber puesto amor (al arte), honor (al mérito),
temor (al ridículo).
O hedor a... pero... pusieron humor.
Pusieron
humor.
El
conserje del hotel nos dijo Pieza 314. Llamamos por teléfono:
Hola, ¿Les Luthiers? No, habla Rúben
(así dijo, Rúben con acento en la U, como dicen los porteños
como dicen) Vayan esta tarde al teatro. Fuimos y nos encontramos
con Les Luthiers: Hablen con Rúben (idem paréntesis
anterior). Todavía no vino al teatro. Podríamos
hacer la nota mañana a eso de las 12 en el hotel?. A las
12!!! se escandalizó Rabinovich, y se dirigió a
sus compañeros asombrado- ¡¡¡pero estos
son humoristas de verdad!!!. Les preguntamos si ellos eran humoristas
en broma, y quedamos en vernos al día siguiente. El primer round
había sido nuestro. Es famosa la reticencia de Les Luthiers a
conceder entrevistas.
Oíme,
vos sos de Hortensia. Si no, es cierto, somos terribles
con la prensa. Con la prensa que persigue la boludez, que es nefasta,
terrible. Sabemos que el mecanismo es muy tramposo y no entramos en
él, el que busca eso termina dependiendo de él. A lo sumo
en algunos lugares del extranjero que no nos conocen, hacemos una conferencia
de prensa en la que hablamos para todo el mundo. Lo demás no
nos interesa. En nuestros comienzos tampoco, pensamos que porque ninguno
de nosotros vivía de esto. Uno laburaba de escribano, el otro
de arquitecto, aquél de químico. Esto era un juego y lo
mantuvimos como juego todo lo que hemos podido, hasta ahora cuando el
juego te lo manchan, cuando viene un pibe y te rompe el autito, con
ese pibe no jugamos más.
Pusieron nostalgia.
En
realidad nuestros espectáculos tienen una proporción de
música y gags que se dá en la misma forma en que trabajamos
nosotros: caóticamente. Se van haciendo cosas, se van juntando,
y al final tienen un orden y una proporción. Tratamos que la
proporción sea más o menos pareja en todos los Shows,
no es muy diferente. Sí por ahí la percepción de
la gente, qué entiende el público por música y
qué por no música. De cualquier forma creo que en nuestros
dos últimos espectáculos Luthierías
y Por humor al arte (el que vimos
recientemente en Córdoba), hay una especie de retorno a las fuentes,
una especie de vuelta de tuerca con toda la sabiduría y el profesionalismo
de los 40 para hacer la música y la proporción de los
Shows, como era a los 25.
Hablando
de la percepción de la gente, si los argentinos tenemos fama
de ser tristes y formales, ¿cómo se explica entonces el
sostenido éxito de Les Luthiers, antítesis de estas dos
características?
Tal vez sea precisamente por eso. En muchos casos la cultura de
un país dramatiza sus conflictos en situaciones culturales. Entonces
tal vez la llave sea que nos mantenemos porque logramos que la gente
se ría de sí misma. Esto se relaciona con la eclosión
de los medios de comunicación en el mundo en la era de la mayor
incomunicación. Nosotros también somos argentinos, y seguramente
tan tristes o formales como cualquiera. Lo que pasa es que inventamos
una manera de divertirnos, riéndonos de eso. Creemos que como
actitud, esta nuestra es una de las mejorcitas, ¿no?
Algo
así como que en vez de que el que pega primero, pega dos veces,
el que se ríe primero de sí mismo se ríe dos veces,
porque le quita la posibilidad al otro de que se ría de uno...
Un
luthier no está de acuerdo: porque los argentinos son tantos
y tan diferentes... los porteños somos bastante grises y tristes
porque tenemos mucho smog y vivimos en una urbe, y la urbe enloquece
a la gente. Pero el resto del país no es tan así. Ni siquiera
lo son las otras urbes del país. Y sino, ¿cómo
sigue vigente Hortensia pese al hachazo tremendo de la muerte
del gringo (Cognigni)?, porque sí, porque eso es
lo que saben hacer, lo que quieren hacer.
Claro,
pero Hortensia es nacional, porque es regionalista...
Depende
de adónde apuntes. Nosotros hace muchos años que dejamos
atrás, que nos cuidamos del regionalismo, porque tenemos dificultades
de trabajo bastante concretas. Con un chiste porteño, el problema
no es ir a Venezuela, sino llegar a Córdoba. En la medida que
seas cuidadoso con eso, los mecanismos del humor, son más o menos
los mismos en todos lados. El sistema nuestro de imaginación
en Venezuela, España, Brasil, Méjico, Córdoba,
Bahía Blanca, ha funcionado al pelo. No sé qué
pasaría en Japón, por ejemplo...
Y
nunca tocaron el humor político. Ni de un lado, ni del otro...
Nosotros
hacemos lo que nos sale. Nunca fue el caso del humor político.
Nunca nos salió el humor real, el humor actual. En otras cosas
porque no existe, porque perdió. ¿Dónde están
los chistes de Aloé? Eso no quiere decir que en su momento no
se nos haya ocurrido una joda maravillosa con el Proceso, y que hayamos
tenido nuestros cuidados...
Pusieron punto final.
En
cuanto a esas revistas de casamientos, romances, divorcios, y todo eso,
si alguno de nosotros sale allí, directamente lo defrenestan
los demás.
O
sea que en vez de decir SR. Juez, se hacen hacer una nota en una de
esas revistas.
Una
vez una de esas revistas nos quiso ir a hacer montar elefantes
en el puerto. Eramos chiquititos nosotros y fuimos, ellos no. Al tiempo
otra vez insistieron, nosotros fuimos y ellos no. Ahora los que decimos
no, somos nosotros.
Y
la charla fue mucho más larga. Pero se me aproxima por la siniestra
(¿o será por lo siniestro?) el miembro del CONSEJO DE
DIRECCIÓN, diagramador Roberto Di Palma, y me dice que me quedan
dos líneas. Si, Roberto. Ya termino. Total, para decirles cómo
fue el espectáculo, me sobra una. Inolvidable. Maravilloso.