|
MM: Toda vez que por necesidades económicas Mastropiero
se vio obligado a componer música a pedido, o por encargo, produjo obras
mediocres e inexpresivas. Por el contrario, cuando solo obedeció a su inspiración,
jamás escribió una nota. Ejemplo de su música por encargo
es la ópera de Mastropiero "Ariadna y Teseo". En el aria que
escucharemos a continuación, conocida como "La
invocación al beso", perteneciente a dicha ópera, Teseo
clama a los dioses, a náyades y musas, todo lo que ansía es ser
besado por Ariadna.
DR: ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh, náyades! ¡Oh,
ninfas! ¡Oh mesas... musas! Arrojad vuestro hálito incierto
¡Oh, dolor, que de mi alma te abusas, y mi pecho en un grito has abierto!
¡Oh, iras de Zeus! ¡Oh, furias de Eolo! Un ósculo quiero
de Ariadna, tan solo.
MM:
Luego del estreno, el empresario pidió a Mastropiero que corrigiera este
fragmento para que la "Invocación al Beso" tuviera una repercusión
emotiva más directa en el público; Mastropiero compuso entonces
esta segunda versión. DR:
Ariadna, Ariadna, responde al gemir de mi dolor. Tus besos me
curan, tus besos me sanan. Bésame Ariadna, Ariadna, mi amor.
MM:
El empresario, aún no conforme, exigió a Mastropiero algo todavía
más accesible. Johann Sebastian compuso entonces esta tercera y definitiva
versión de la "Invocación al Beso".
DR: Bésame
muñequita shalalá, bésame muñequita shalalá,
que si me das un beso shalalá, me vas a besar shalalá,
y yo voy a sentir shalalá, que me diste un beso shalalá.
|  |