Les Luthiers, Opus Pi

   
(1971)


El Opus Pi en el IFT
Carlos Ulanovsky. La Opinión. 7 de mayo de 1970

Cuatro de cada diez chistes que hacen los integrantes del conjunto de instrumentos informales Les Luthiers están dedicados a los iniciados y habitués de los ambientes musicales. Otros tres tratan de captar la atención de los psicoanalizados. Dos centran su eficacia en el sexo. El último es una variable, capaz de incluir cualquier aspecto pasible de sátira menos el político.
La ecuación se mantiene inconmovible desde hace varios años.
Una nueva prueba es el estreno de Opus Pi, un recital compuesto por el imaginario maestro Johann Sebastian Mastropiero y algunos de sus más afamados discípulos.
La pieza fue presentada por Artes y Ciencias en el viejo, tradicional teatro IFT.
Les Luthiers se presentó con la novedad de una deserción: la del pelirrojo Marcos Mundstock. Lo reemplazó Ernesto Acher, más frío pero menos enquistado profesionalmente.
Daniel Rabinovich –perfecto en su papel de gordo de película, torpe e inoportuno- se reveló como el cómico más genuino del grupo. Su aporte mayor: cuando personifica a un guapo que vuelve a su bulín, y se lamenta, en tiempo de tango: ¿Por qué te fuiste, mamita?
Entre las composiciones estrenadas, es ponderable la adaptación de la canción popular española Porque nací gitanillo. No así el oratorio Los noticiarios, una pretenciosa y no lograda tomadura de pelo a los informativos que se exhiben en los cines.
A través de esta presentación fue posible advertir una mejoría actoral en Les Luthiers.
Pero a esta altura de la trayectoria de tan finos humoristas caben algunos interrogantes. ¿Seguirán siendo, siempre, un divertimento para la minoría que los sigue en cafés-concert exclusivos y teatros? Según el luthier Rabinovich, sí.
Continuarán entonces en la tesitura de hacer reír a melómanos y diletantes, con un humor hermético y rígido para los demás.
Los que el martes vieron a Les Luthiers por primera vez se divirtieron mucho.
Para los que no constituían novedad, provocaron una reflexión: ese repertorio merecería una renovación más continuada.


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