"Querida
Condesa" Café Concert La Cebolla, Buenos Aires, Argentina, Octubre,
1970 |  |
MM: Mastropiero
ganó fama y dinero con su música para cine, pero pronto se cansó
de los bienes materiales y se retiró del mundanal ruido. Abandonó
por un tiempo a la condesa Shortshot y se fue a meditar a una solitaria mansión
campesina con cuatro modelos amigas. Por fin pudo dedicarse de lleno, en la tranquilidad
de ese paisaje agreste, a la creación y a la experimentación. También
componía música. El campo, como era de esperarse, dio sus frutos.
Sus canciones de vaqueros quedaban atrás. En la evolución espiritual
de Mastropiero se operaba una gradual sublimación: de la ganadería
a la agricultura. La culminación de su experiencia bucólica es sin
duda su canción levemente obscena “La Consagración de la Primavera”.
Dijo el crítico musical del prestigioso periódico madrileño
Estas son corcheas, hostia!: “Es la obra más importante de toda la
historia de la música”. Pero Johann Sebastian jamás se envaneció
por este elogio, por su natural modestia y porque el crítico madrileño
se refería a la obra de Strawinsky del mismo nombre. En la “Consagración
de la Primavera” se reflejan las felices horas vividas con sus amiguitas
en la íntima inmensidad de la madre naturaleza, donde cada aroma era un
nuevo acorde, cada mariposa que levantaba vuelo era una viviente semifusa distinta
de las demás, donde cada día era otra corchea y cada noche... otra
negra. Consagración de la Primavera,
Opus 21 Nº 3, de Johann Sebastian Mastropiero,
por Les Luthiers.
Cantante:
Mario Neiman (integrante de LL durante 1970) MN:
El polen ya se esparce por el aire, con donaire, gestando con traslados
tan normales, CORO:
vegetales. MN:
Las aves en pareja mientras vuelan, se consuelan, procrean y lo anuncian
con sus gritos, CORO:
pajaritos. MN:
Las bestias yendo en yunta ya se advierte, se divierten, jugando van poblando
a su manera, CORO:
la pradera. MN:
Los novios van tomados de la mano, no es en vano, provienen de sus
mimos excitantes, CORO:
los infantes.
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