Relator
(en off): Sevilla. En el castillo del Conde Salvador la tragedia se precipita.
Antonina no se atreve a confesar al Conde que Rafaello es hijo de ella.... natural.
El noble, cegado por el furor homicida, solo piensa en la venganza. Bonifacio
deberá verter el veneno en la copa de vino. No sospecha el noble, que su
hijo comprendió mal las instrucciones y se dispone a envenenar la magnesia.
El peregrino, que no es otro que Rafaello, no el de Cremona, sino otro, sospecha
que algo se trama en contra suya y piensa precipitadamente en comunicarse con
un enviado secreto de Guillermo de Orange, precisamente el peregrino de Flandes,
que parecía provenir de Cremona pero que verdaderamente resultó
ser originario de Flandes. En esos momentos fallece el viejo Amati, víctima
del dolor, y antes de que el profesor Freud pudiera arribar a Cremona. Simultáneamente,
en un naufragio organizado por el Oscuro Personaje, perece el hijo adoptivo de
Amati, quien no era otro que el jefe de los mercaderes trashumantes que se dirigían
a los Países Bajos. Enterado el Oscuro Personaje, por boca de un viejo
alabardero del rey de Francia que el hijastro de Amati era el heredero del sultanato
de Irán, no tiene otra alternativa que inmolarse en el harakiri ritual
de sus mayores. Rafaello de Cremona se ha retirado, a todo esto, de sus actividades
de conspirador y vive apaciblemente en una villa cercana a Roma, rodeado por el
reconocimiento de sus semejantes. Al mismo tiempo que el naufragio ocurre, y ominosamente
a veces la vida real supera las ficciones más estrafalarias, el Juez de
paz sevillano fallece, víctima de un extraño mal, invocando en su
agonía con desesperación, a Antonio Stradivarius. En Viena, Segismundo
Freud sigue dando conferencias pero su fama declina ostensiblemente y sus misteriosas
teorías van cayendo en el olvido. Por el contrario el Corsario Negro no
da abasto. Mientras esto sucede, los cuatro juglares han logrado vender el primer
millón de códices, conteniendo las canciones levemente obscenas,
Francisco I los condecora... y muere. El Corsario de Mauritania no es otro que
el Corsario Negro. En Sevilla, en el castillo del Conde, el enigmático
Rosendo espera los acontecimientos. El Conde Salvador ya no recuerda su misión
guerrera al Levante, que en verdad es una misión de paz y acercamiento
a las Indias Occidentales. Solo ansía dar muerte al peregrino. No sospecha
el noble que un raro y trágico encadenamiento de sucesos se avecina.
Salvador:
Ofrezco este buen vino a questo peregrino Antonina:
Infame ¿qué facete? Salvador:
ya lo vedrai... (al peregrino) bevete Rafaello:
mi sento algo escamato Bonifacio:
ben pronto habrá espirato Salvador:
Bebed di questa copa ilustre peregrino bebed sin aprenzione bebed... Bonifacio:
... bebed... Salvador+Bonifacio:
bebió, bebió Antonina:
Mentecato, veneno bebiste Rafaello:
Maledetta, ¿perché no me lo dijiste? Antonina:
Toma, toma, magnesia purgante y el veneno del corpo saldrá Rafaello:
dame, dame... Antonina:
toma, toma... Antonina+Rafaello:
y el veneno lanzato sará lanzato sará, lanzato sará Salvador:
La magnesia m'ho bevuto Bonifacio: ¡La magnesia! Sei perduto
¡En su fondo conteneva la menesunda! Antonina+Rafaello:
¡Cielo! Salvador:
¡Ah! Ya siento de la morte sopra mi testa il braccio Bonifacio:
¡Ay, padre! Salvador:
¡Bonifacio! Antonina+Rafaello:
¡Signori! Salvador:
¡Ahhhhh!
Salvador
cae muerto Antonina+Rafaello:
¡Crepó!
Los
tres entonan una canción fúnebre Bonifacio:
(abalanzándose sobre Rafaello) ¡Venganza contra il pérfido! Antonina:
Detente per pietá e un altro figlio mío Bonifacio:
¡mi hermano! Rafaello:
E veritá Bonifacio+Rafaello:
Somos hermanitos somos hermanitos somos hermanitos ¡qué
barbaridad! Antonina:
Ascoltami un momento voy a contarte un cuento: Una
infeliz giornata mientras tranquila dormía me sorprendió
un pirata y me hizo una porquería Tu sei la amarga fruta (señalando
a Rafaello) di quella trapatiesta e al verme assai perduta il
morto me desposó ¡Ah! Rafaello:
¡Eh! Bonifacio:
¡Ih! Salvador:
(desde el suelo)¡Oh!
Los
personajes no dan crédito a sus oídos y repiten lo anterior Antonina:
¡Ah! Rafaello:
¡Eh! Bonifacio:
¡Ih! Salvador:
(reincorporándose) ¡Oh! ¡Poco a poco! Los
tres: ¡Vivo! Salvador:
certo... Escuché tu relazione y en verdad hay confesione
que resucitan a un muerto Io
sono il pirata il padre inhumano io sono il pirata que te deshonró Bonifacio:
si viene per plata il nuovo fratello valiente camelo, valiente camelo se
lleva il bribón
Cuarteto
concertante Antonina:
Io sono dichosa, etc... Rafaello: Io sono dichoso, etc... Salvador:
io sono il pirata, etc... Bonifacio: si viene per plata, etc... Salvador:
Io sono un padre amante venite a miei braccio Rafaello, Bonifacio
y tu ponte ahí delante
Se
ubican los cuatro en una estampa familiar CORO:
Ya siamo tutti junti tengamo una expansioni andiamo a un bodegoni ravioles
a mangiar Andian
tutti in formazion andian tutti a manducar que al final de la función
ya vedrem qui pagará.
Relator
(en vivo): El gobierno de Grecia ha rehabilitado públicamente a Thales
de Mileto y su teorema es de enseñanza obligatoria en todos los colegios
de Esparta y en algunos de Atenas.
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