Daniel
Rabinovich nació
en Buenos Aires en 1943. Formó parte, desde sus respectivos comienzos,
del conjunto musical I Musicisti y de Les Luthiers. También ejerció
como escribano, entre 1969 y 1972, paralelamente a actividades como luthier. Actuó,
en televisión, en las miniseries "Los gringos"y "La memoria",
dirigidas por David Stivel; en "Juana y sus hermanas", y en "Huéspedes",
capítulo de la serie "Tiempo final"; en cine, en "Espérame
mucho", largometraje de Juan José Jusid. También participó
en una campaña de seis comerciales para Brasil. Cuentos en serio
es su primer libro, aparecido en 2003, tuvo excelente repercusión en la
crítica y el público.
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"Si
yo digo "El hombre se sentó sobre el césped", lo entenderás
de inmediato (...) Por el contrario, si escribo "Un hombre alto, de barba
roja, torso estrecho y mediana estatura, se sentó sobre el verde césped,
pisoteado ya por los caminantes; se sentó en silencio, con cierto temor
y tímidamente miró a su alrededor", no será facil entenderme.
Se hará difícil para la mente, será imposible captar el sentido
de inmediato. Y en una escritura bien lograda, en un cuento, deberá ser
captada en un segundo" Así dijo Antón Chejov a su colega Máximo
Gorki en una carta. Y así parece entenderlo Daniel Rabinovich en éste,
su segundo volumen de cuentos, EL SILENCIO DEL FINAL: "Debemos dar los datos
imprescindibles, no más (...) Por otro lado, al ser breves, sabemos que
se van a leer de una sentada", dice su jubiloso prólogo, en el que
celebra los placeres de la lectura y la escritura. Y de este modo procede, con
breves y precisas pinceladas que devuelven al presente lo que se ha almacenado
amorosamente en la memoria. Escribir, para Daniel Rabinovich, parecerá
ser la recreación de realidad vivida, inmediata o recordad, a veces iluminada
con destellos de otros mundos, esta vez ficcionales, para sumergir al lector en
vivencias ahora compartidas, donde se percibe el humor amable, a menudo la ironía
más refinada, en ocasiones una veta dee antiguo dolor sostenido en el recuerdo.
De este modo, los cuentos de EL SILENCIO DEL FINAL exhiben una galería
de tipos y situaciones dispares, que atrapan con su diversidad y riqueza, producto
de múltiples experiencias vitales. Transitar por esa galería es
para el lector una experiencia digna de ser vivida con la misma intensidad y entrega
con que fueron plasmados estos relatos.
Nora
Dottori |