Los
Instrumentos Informales
"...En
el principio fue la guitarra, una vieja guitarra de Gerardo Masana que daba vueltas
por ahí. Eran los tiempos de la prehistoria de Les Luthiers, cuando se
reunían los miembros del Coro de Ingeniería en sus horas libres
a divertirse con la música, Masana pensó que era posible rescatar
la guitarra de la ignominia del polvo y la humedad y entonces, ayudado por un
médico llamado Carlos Iraldi, le subió el puente, le colocó
-como a cualquier pirata- una pata de palo, consiguió que adquiriese un
bastardo aspecto de violoncello y la convirtió así en el primero
de los instrumentos informales que son parte del sello característico del
conjunto. Estaba sembrada la condición de luthiers (fabricantes de instrumentos)
de los futuros ídem. Este primer objeto fue bautizado"Contrachitarrone
da gamba" y como ejecutor oficial se designó a Jorge Maronna.
Durante muchos años, Maronna no sólo fue el primer contrachitarronista
da gamba del mundo. También el único. La ex guitarra de Masana fije
el comienzo de tina colección de cosas viejas transformadas en fuente de
sonidos que a veces logran ser armoniosos. Hoy suman una treintena, y en todos
los espectáculos debuta un nuevo aparato musical.
Con
la evolución de Les Luthiers, ha evolucionado también la artesanía
luthierana. En aquellos tiempos existía primero la gallina y luego se inventaba
el huevo. Tropezar con unos tubos o descubrir una máquina de escribir abandonada
en un desván podía terminar en un nuevo instrumento. Por lo menos
en un nuevo proyecto. Aunque sea en un nuevo nombre: la arpilla (injerto
de arpa y silla), el contrabasso de gamba piccolo (violín ejecutado
en pizzicato en posición vertical) y el palangajo (palangana encordada
para producir sonido de contrabajo) fueron algunos nombres que sonaron en reportajes
a Les Luthiers, pero que jamás sonaron como instrumentos porque nunca llegaron
a la etapa de la carpintería.
Desde
entonces el procedimiento ha cambiado. Ahora surge primero el huevo de la idea
y después se le busca la gallina adecuada. Es, por ejemplo, lo que sucede
con el bajo barríltono,
un pariente lejano del contrachitarrone primitivo que hoy ocupa la mayor parte
del tiempo de Iraldi. El luthier de Les Luthiers nació en 1920 y dejó
totalmente el psicoanálisis en 1989 para concentrarse en sus leznas, serruchos
y destornilladores. La idea original consistió en cruzar un barril con
un contrabajo, a fin de que el músico pudiera, simultáneamente,
habitar el barril e interpretarlo. Lo demás fue buscar un barril centenario
de vino, comprar un mástil de contrabajo en el taller de un colega, instalarle
tirantes, recortar todo a la talla de -otra vez- el indefenso Maronna y tenerlo
listo para "San Ictícola
de los Peces".
La
diferencia de procedimiento es importante. Hace veinticinco años, para
fabricar un barríltono -nombre tomado de una novela de James Joyce- habría
sido necesario que el abuelo de uno de Les Luthiers muriese alcohólico,
que la viuda hubiera conservado su último barril de vino como recuerdo
y que al abrir la nevera de Masana hubiera caído, sin que nadie se explicara
por qué, el mástil de un contrabajo..."
"Les
Luthiers de la L a la S" / Daniel Samper