Pago
donde nací...
Ay... mi querido pueblito
No te puedo olvidar...
Esta
zamba canto a mi tierra distante
cálido pueblito de nuestro interior
tierra ardiente que inspira mi amor,
gredosa, reseca, de sol calcinante,
recordando esa tierra quemante
resuena mi grito: ¡Qué calor!
Cómo te recuerdo, mi lindo pueblito
con tu aire húmedo y denso
de día
noches cálidas de fantasía
pobladas de magia,
de encanto infinito,
y el cantar de tu fresco arroyito,
salvo en los
diez meses de la sequía.
Vuelta!
Siempre fue muy calmo mi pueblo adorado,
salvo aquella vez que pasó
el huracán,
viejos campos, ¡Qué lejos están!
mi tierra querida, mi dulce poblado,
tengo miedo de que hayas cambiado
después de la ultima erupción del volcán.
Que
tiempo feliz...
Adentro
Tierra que
hasta ayer mi niñez cobijabas
siempre te recuerdo con el corazón,
aunque aquel arroyito dulzón
hoy sea un hirviente
torrente de lava
que por suerte a veces se apaga,
cuando llega el tiempo
de la inundación.
Los hambrientos lobos aullando estremecen,
cuando son mordidos por fieros
mosquitos,
no se puede dormir por los gritos
de miles de buitres que
el cielo oscurecen,
siempre algún terremoto aparece
y al atardecer
llueven meteoritos.
Y si a mi pueblito volver yo pudiera,
a mi viejo
pueblo al que no he regresado
si pudiera volver al poblado
que siempre
me llama, que siempre me espera,
si a mi pueblo volver yo pudiera,
Bueno!
no lo haría ni mamado.